No olviden a Dios, pide el Papa al encender árbol de Navidad más grande del mundo
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El Papa Benedicto XVI encendió el miercoles 7 de diciembre, con una tablet y desde el Vaticano, el árbol de Navidad más grande del mundo ubicado en la localidad italiana de Gubbio. En sus palabras alentó a buscar siempre a Dios que no se olvida al hombre y que pide también no olvidarlo a Él.



 

El acto, que estuvo acompañado de fuegos artificiales en Gubbio, tras el encendido del abeto de 350 metros de alto iluminado por unas 700 luces en total, fue transmitido gracias al Centro Televisivo Vaticano.

Que sepa dirigirse hacia Dios ¡Él no nos olvida nunca y nos pide que nosotros tampoco nos olvidemos de Él!"

En sus palabras, el Santo Padre dijo al encender el árbol que este símbolo debe alentar a que "nuestra mirada, la de la mente y la del corazón, no se quede sólo en el horizonte de este mundo nuestro, en las cosas materiales, sino que sea algo así como este árbol, que sepa tender hacia lo alto. Que sepa dirigirse hacia Dios ¡Él no nos olvida nunca y nos pide que nosotros tampoco nos olvidemos de Él!"

 

 

Tras explicar que como el árbol, el nacimiento de Cristo en Navidad "ilumina la oscuridad de la noche", el Papa dijo además que "este árbol recuerda que también nosotros tenemos necesidad de una luz que ilumine el camino de nuestra vida y nos dé esperanza".

 

"En especial, en este tiempo nuestro en que sentimos de forma particular el peso de las dificultades, de los problemas y de los sufrimientos y un velo de tinieblas parece envolvernos".

 

El Papa cuestionó luego: "¿qué luz es capaz de iluminar verdaderamente nuestro corazón y de donarnos una esperanza firme y segura?"

 

"Es, precisamente, la del Niño que contemplamos en la Santa Navidad, en una simple y pobre gruta, porque es el Señor el que se acerca a cada uno de nosotros y pide que lo acojamos nuevamente en nuestra vida. Pide que lo queramos, que tengamos confianza en Él, que percibamos que está presente, nos acompaña, nos sostiene y nos ayuda".

 

Finalmente, informa Radio Vaticana, el Santo Padre hizo votos para que "cada uno de nosotros sepa llevar un poco de luz a los ambientes en que vive: su familia, su trabajo, su barrio, a los países y ciudades".

 

"Que cada uno sea una luz para el que está a su lado; que salga del egoísmo que a menudo cierra el corazón y lleva a ensimismarse; que brinde un poco de atención al prójimo, un poco de amor".

 

"Cada pequeño gesto de bondad es como una luz de este gran árbol: junto con otras luces es capaz de iluminar la oscuridad de la noche, aun la más oscura", concluyó.

 

 

  "Cada pequeño gesto de bondad es como una luz de este gran árbol: junto con otras luces es capaz de iluminar la oscuridad de la noche, aun la más oscura", concluyó.

 

 

El árbol de Gubbio

 

Gracias a un sistema de alta tecnología telemática, el Papa dio el mando para iluminar este árbol al tocar la pantalla de una tablet Sony con sistema operativo Android, que, a través de Internet comunicaba con un servidor web, conectado al sistema que suministra la corriente eléctrica al abeto.

 

Este sugestivo árbol navideño tiene una superficie de aproximadamente 130 mil metros cuadrados; 300 luces verdes forman su silueta y se ilumina con 400 luces multicolores; está rematado por una estrella con 250 puntos luminosos que cubre una superficie de mil metros cuadrados.

 

Desde 1981, un grupo de voluntarios coloca el árbol en la ladera del monte Ingino a cuyos pies está situada Gubbio. El abeto se extiende, sobre una base de 450 metros, a lo largo de 750 metros por las faldas del monte partiendo de las murallas de la ciudad medieval, hasta llegar a la basílica de su patrón, San Ubaldo, en la cima de la montaña.

 

El árbol se enciende todos los años, el 7 de diciembre, durante una fiesta tradicional en la que participan representantes del mundo de la cultura, las instituciones, las ciencias y el espectáculo.

 

 

Fuente: EWTN

El Papa Benedicto XVI dedicó la Audiencia General de este miércoles celebrada ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro a Santa Brígida de Suecia, co-patrona de Europa que vivió entre 1303 y 1373. Su vidamuestra la importancia y la dignidad de la mujer en la Iglesia Católica, y su ejemplo destaca la importancia de la oración profunda en el camino hacia Dios.

Brígida, proclamada co-patrona de Europa por Juan Pablo II, nació en Finster, Suecia. En su vida se puede distinguir dos periodos. El primero estuvo caracterizado por su condición de mujer felizmente casada y madre de ocho hijos. Se inició entonces en el estudio de la Sagrada Escritura y adoptó como norma de vida, junto a su esposo, la Regla de los Terciarios franciscanos. Practicó también generosamente las obras de caridad y fundó un hospital.

Este primer periodo de la vida de Brígida, dijo el Papa, "nos ayuda a apreciar lo que hoy podríamos llamar una verdadera ‘espiritualidad conyugal’: los esposos cristianos pueden seguir un camino de santidad, sostenidos por la gracia del Sacramento del Matrimonio.¡Que el Espíritu del Señor suscite también hoy en día la santidad de los esposos cristianos, para mostrar al mundo la belleza del matrimonio vivido de acuerdo con los valores del Evangelio: el amor, la ternura, la ayuda mutua, la fecundidad en la generación y educación de los hijos, la apertura y la solidaridad hacia el mundo, la participación en la vida de laIglesia!".

Cuando Brígida enviudó comenzó el segundo período de su vida. Renunció a otra boda para profundizar "la unión con el Señor mediante la oración, la penitencia y las obras de caridad", y "después de distribuir sus bienes a los pobres, se estableció en el monasterio cisterciense de Alvastra, sin acceder a la consagración religiosa". En ese lugar comenzaron las Revelaciones divinas, que la acompañaron por el resto de su vida y cuyo contenido y estilo son muy diferentes.

El Papa explicó luego que "el valor de las Revelaciones de Santa Brígida, que a veces ha sido objeto de algunas dudas fue precisado por el Venerable Juan Pablo II, que en la Carta ‘Spes aedificandi’ escribe: ‘Reconociendo la santidad de Brígida, la Iglesia, aunque no se pronuncia sobre las revelaciones individuales, ha aceptado la autenticidad global de su experiencia interior’".

"De hecho la lectura de estas Revelaciones nos interpela sobre muchos temas importantes. Se describe con frecuencia la Pasión de Cristo, contemplando en ella el infinito amor de Dios por los seres humanos. Otro argumento recurrente es lamaternidad dolorosa de María, que la convirtió en Mediadora y Madre de la misericordia".

Benedicto XVI indica luego que esta Santa estaba firmemente convencida de que "todos los carismas están destinados a edificar la Iglesia. Precisamente por esta razón, no pocas de sus revelaciones estaban dirigidas, incluso en forma de admoniciones muy graves, a los creyentes de su tiempo, incluidas las autoridades religiosas y políticas, para que vivieran con coherencia su vida cristiana. Pero se caracterizaba siempre por su actitud de respeto y de fidelidad plena al Magisterio de la Iglesia, en particular al Sucesor de Pedro".

En 1349 Brígida deja para siempre Suecia y peregrina a Roma para participar en el Jubileo de 1350 y pedir al Papa que aprobase la regla de fundación de la orden religiosa que quería dedicar al Santísimo Salvador, compuesta por monjes y monjas bajo la autoridad de la abadesa.

"Es un dato que no debe sorprendernos", observó el Papa. "En la Edad Media hay fundaciones monásticas con una rama masculino y una femenina que practicaban la misma regla monástica bajo la dirección de la abadesa. La gran tradición cristiana reconoce a la mujer una dignidad propia, y según el ejemplo de María, Reina de los Apóstoles, un propio lugar en la Iglesia, que, sin coincidir con el sacerdocio ordenado, es igualmente importante para el crecimiento espiritual de la comunidad".

Santa Brígida peregrinó también a Asís y a Tierra Santa. Murió en 1373 y fue canonizada en 1391 por Bonifacio IX. Su santidad, caracterizada por múltiples dones y experiencias, "la convierte en una figura destacada en la historia europea" ya que "muestra cómo el cristianismo ha impregnado profundamente la vida de todos los pueblos de este continente".

"Proclamándola co-patrona de Europa, el Papa Juan Pablo II expresó su esperanza de que santa Brígida –que vivió en el siglo XIV, cuando la cristiandad occidental no estaba todavía herida por la división– intercediera ante Dios para obtener la gracia, tan esperada, de la plena unidad de todos los cristianos", concluyó el Papa Benedicto XVI, pidiendo también la intercesión de la santa para que "Europa se alimente siempre de sus raíces cristianas".

En su saludo en español el Papa se dirigió de manera particular a "las Religiosas Carmelitas Misioneras Teresianas; a los miembros de la Cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza, de Andújar; al grupo de la parroquia de Nuestra Señora del Rescate, de Ujarrás, en Costa Rica, así como a los demás grupos provenientes de España, México y otros países latinoamericanos. Invito a todos a llevar una intensa vida de oración, a ejemplo de Santa Brígida de Suecia, copatrona de Europa. Muchas gracias".